así que, ¿por qué no os cuento una historia?
"Era una chica solitaria. O, al menos, en eso se había convertido con el paso del tiempo. Se sentaba al final de la clase, abstraída en sus pensamientos, sin intercambiar ni una palabra con el resto de estudiantes. Algunos decían que era una estirada, y por eso se mantenía alejada. Otros comentaban que vivía aislada, en su pequeña burbuja, completamente incomunicada. A decir verdad, así era. Pero ella no era, ni mucho menos, una estirada.
Llegaba a su casa cada día con el alma por los suelos y las lágrimas quemándole en los ojos. Fingía otra sonrisa, y todo seguía igual de bien. Nadie se daba cuenta de que pedía ayuda a través de sus ojos, atrapada en una falsa felicidad. Al no darse cuenta de que sufría, nadie la socorría, nadie la consolaba, ni le decía que todo iba a ir bien.
A veces, ella se tumbaba en su cama, y, boca arriba y mirando al techo, para que así las lágrimas no escaparan, recordaba los tiempos en los que todo era feliz. Se recordaba a ella sonriendo de verdad, sin forzar las comisuras de su boca a que se inclinaran hacia arriba para hacer creer al mundo que estaba bien. Sonreía de felicidad.
Ella extrañaba esos tiempos. Quería que las voces de su cabeza que le decían que apestaba, que no valía para nada, se mudaran a otra parte, pero no había manera. Eran como parásitos molestos de los que no te puedes librar.
Soñaba con que, algún día, alguien se daría cuenta de su dolor. Ese alguien no la juzgaría por las voces de su cabeza, no, porque ella no tenía la culpa de que vivieran en su interior. Ese alguien la abrazaría, le acariciaría la espalda, y, consolándola, le diría:
-Eh, todo va a ir bien, ya lo verás -entonces, ella lloraría, más de alivio que de pena, y ese alguien le susurraría:- Tranquila, tranquila.
A veces, acababa creyéndose que aquello había ocurrido, y volvía a respirar con normalidad. Pero lo peor era cuando se daba cuenta de que lo había imaginado. Las lágrimas brotaban de sus oscuros ojos sin que ella pudiera hacer nada para evitarlo, y susurraba para sus adentros: «sólo quiero que todo vuelva a ser de colores y no gris. Que vuelva a mí esa alegría que tanto vacío ha dejado en mi interior. Que se vaya la tristeza, porque aquí sobra. Sólo quiero... que todo vuelva a ser como antes.»
A veces no se daba cuenta de que, si no escuchara las voces que le susurraban insultos en su cabeza, podría volver a ser feliz. No se daba cuenta de que llegar cumplir sus deseos sólo dependía de ella.
Creo que me olvido de algo... Ah, sí. A ella le gustaba hablar de sí misma en tercera persona."
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Más o menos es así como estoy ahora. No tan, tan mal como he escrito, porque creo que, si escribís, ya sabréis que cuando estás triste, tiendes a utilizar ese sentimiento tan intenso, aunque sea negativo, para expresarte. Creo que yo he exprimido el mío al máximo, o al menos, eso he intentado.
Una vez encontré una fotografía en we heart it que me llamó mucho la atención. El texto estaba escrito en inglés (como la mayoría), y hablaba de que hay dos tipos de tristeza. Me pareció muy cierto, y he querido compartirlo con vosotros para que podáis entender un poco cómo estoy ahora, o simplemente para que veáis como expresa los dos tipos de tristeza. La imagen en cuestión la borré sin querer porque soy estúpida. He intentado traducir los versos de los que me acuerdo, es poco y todo suena mejor en inglés, pero aquí están:
Puedes estar triste,Puede que os parezca excesivo, quizás un poco exagerado, y puede que penséis que no hay diferencia entre los dos tipos de tristeza. Otros, al igual que yo, entenderéis que sí existe una enorme diferencia entre ambas. A la primera, yo suelo llamarla la tristeza «pasable», por decir de alguna manera que se puede pasar por alto y que no te influye demasiado. La segunda ya es más difícil ignorarla. Sólo con decir que cuando estoy así sólo quiero escuchar canciones tristes, ya lo digo casi todo. Aunque para mí puede ser un poco diferente, ya que la música significa mucho para mí, y si os digo que este estado de ánimo cambia las canciones que quiero escuchar, es que me afecta.
pero siempre hay dos tipos de tristeza.
Está esa tristeza en la que sólo quieres
escuchar canciones alegres
salir a pasear
hablar con tus amigos
pensar que todo va a estar bien
y olvidar.
Pero después está esa otra
en la que sólo quieres
escuchar canciones tristes
leer frases sobre la vida
y sólo hundirte
en la piscina de las emociones.
Ahora se puede decir que estoy en la línea intermedia que las separa a las dos. Intento pasarme a la primera, pero es difícil saltar ese abismo que las separa. Voy a necesitar algún tipo de escalera, o puente, que me lleve al otro lado, o incluso a salir de las dos: sentirme bien de nuevo. Por ahora ese puente lo estoy construyendo bien, usando cosas como canciones alegres (de hecho, estoy escuchando The Fox, y, eh, un secreto, esa canción para mí es un chiste convertido en música), leer mis libros favoritos o salir por ahí con amigos.
Así que no os preocupéis por mí ni lo más mínimo; no voy a cometer ninguna locura, no voy a entrar en depresión, no os voy a abandonar, simplemente necesito un tiempo para superar algunas cosas (como mis catorce años. ¿¡Por qué me abandonáis, trece!? Yo os quería, ah).
Y, si es necesario, os prometo que escucharé The Fox un millón de veces.
Sabéis que os quiero, sé que lo sabéis.
Sparks fly,
Merce Fearless.
p.d: ¿os habéis dado cuenta de lo metafórica que estoy hoy? Agh.
p.d.2: What does the fox say? Dingdingdingdingdingdingdingding...
p.d.3: «Lechuga? Lechuga.»








